El COVID del voleibol peruano

Para nadie es una novedad que las sociedades en todo el mundo mutarán producto de los golpes del COVID-19. Desde la educación, la manera en que socializamos y hasta en como nos informamos darán un giro de 180 grados. En medio de tantas preocupaciones, los deportes o eventos deportivos no están en la primera página de la agenda pero es con seguridad uno los aspectos que cambiará su cotidianidad dramáticamente.

El éxtasis de asistir a un estadio abarrotado de apasionados hinchas, hoy parece una idea inverosímil; el solo suponer estar cerca de otra persona, incluso si es un amigo o conocido, resulta hasta arriesgada y nos cohíbe. Hoy debido al pánico generalizado, completamente justificado, los expertos en el tema (o personas que se resisten a que esto entre en pausa) han considerado algunas opciones para que el voleibol pueda continuar.

Una de las opciones es jugar a puerta cerrada. Las jugadoras brindan el espectáculo y nosotros los fieles hinchas y periodistas lo vemos desde casa. Es la solución más pronto y más adaptada a la realidad que vivimos, pero ¿es realmente viable para un deporte como el voleibol que se está reconstruyendo?

Posiblemente parece una mejor opción que no jugar, pero que la desesperación por inaugurar un calendario improvisado, dada la coyuntura, no nos juegue en contra, para eso la situación ya es bastante complicada. Jugar sin público significa que los clubes dependerían 100% de la publicidad que puedan conseguir y de la televisión.

Si bien todos queremos reactivar nuestra situación económica, ¿qué tan preparadas estarán las empresas para asegurar un dinero al vóley, antes que asegurarse ellos?, hay clubes que tienen la seguridad y el respaldo de una institución, pero hay muchos que viven el día a día y que ya de por sí el no haber culminado la LNSV deja sus números en rojo.

No tengo duda que la TV querrá apostar por el voleibol, como siempre lo ha hecho, a veces a regañadientes, pero se la jugará, pues sabe que es un producto atractivo y que en medio de esta pandemia, lleva un mensaje de esperanza y lucha; pero qué pasará con los clubes, que son mayoría, que no puedan financiar una planilla.

Creo, y es solo una observación, se podría implementar un plan de emergencia para reconstruir este deporte, para evaluar en qué estamos fallando, si bien es cierto el COVID-19, virus maldito que cada día parece empoderarse más y destruye al mundo pedazo por pedazo, no es el virus que que ha puesto en coma al voleibol peruano, ese no vino de China, ni de Asia o Europa, llegó producto de la inoperatividad de sus dirigentes y la indiferencia de quienes también forman parte de esto.

No creo que este Coronavirus destruye al mundo, pero si hay otro virus invisible que ha puesto a nuestro deporte en crisis y al borde del colapaso, lo más grave es que seguimos tratando de construir sobre cimientos débiles, no se necesita ser un experto para saber que pasa cuando tus bases no son sólidas. Colapsan.

 

 

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