Hablemos de Minivoley

Muchas veces entre tanto vóley y necesidad de competir, la enseñanza de los fundamentos correctos, la diversión y el objetivo del juego, en los más pequeños, pasa a segundo plano, para dar prioridad a los triunfos y títulos que sacian el hambre de victoria; sobre todo en los padres.

Sin embargo, conforme pasa el tiempo, estas falencias que se van arraigando desde niños, empiezan a ser más evidente. Es ahí, donde prácticamente, se tiene que empezar desde cero y moldear esos fundamentos que, en un momento clave, fueron puesto en segunda línea, para que se pueda complacer a los espectadores con títulos y copas.

Parece muy curioso ver a niñas de 7, 8, 10, incluso, 12, jugando voleibol 6 vs. 6 en cancha oficial y con la net ligeramente más baja. Surge mi pregunta ¿es realmente beneficioso para ellas y ellos jugar voleibol en estas dimensiones? ¿en qué le beneficia?

Seguramente, muchos dirán, que es mejor que empiecen a jugar como lo haría un profesional, para ganar tiempo. Sí, puede ser, pero bajo ese argumento, podemos pasar a un niño de tercero de primaria a la secundaria, con el fin de que llegué más rápido a la universidad. ¿ilógico no?, si eso nos suena tan descabellado, por qué no es igual de extraño que niñas de 8, 9, 10 u 11 años, jueguen voleibol como si tuvieran 14 o 16 años.

Un concepto nuevo

Esa misma pregunta se hizo en los años 60, Horst Baacke, un alemán, quien con la finalidad de que los niños jueguen voleibol, y hacer este deporte más amigable y fácil para ellos, introdujo un concepto, que después pasaría llamarse “minivoley”, en el cual menores de 14 años, jugaran en un campo más reducido, con un sistema distinto de rotación, reglas diferenciadas con respecto a los toques, entre otras.

Hasta el día de hoy, la palabra ‘minivoley’ sigue siendo un concepto nuevo para muchos en nuestro país, que se caracteriza por empujar a las niñas a crecer, deportivamente, de forma apresurada, y ceder ante una necesidad de títulos y victorias, que mantienen vivas, económicamente, los cientos de academias que se extienden a lo largo de nuestro país.

¿Qué es el minivoley?

Expuesto líneas arriba, el Minivoley es una modalidad de voleibol, adaptada para niños. Con esta adaptación se busca que los niños que se introducen en este deporte, puedan practicarlo de manera sencilla, priorizando la diversión y el aprendizaje, que serán los cimientos en su carrera como jugador de voleibol.

Reglamento, ¡No! ¿Cómo se juega? ¡Sí!

El reglamento como tal no existe en el Minivoley, pues recordemos que no debe ser visto como un deporte parametrado, lleno de reglas, que al final terminan frustrando al aspirante. Sin embargo, es importante saber cómo se juega, para poder aplicarlo.

Hasta los diez años se puede jugar en un campo de 4.50 metros (ancho) y 9.00 metros (largo), aunque estas medidas muchas veces se adaptan a las capacidades que tienen los niños.

En esta categoría se forman equipos de 2 x 2 y 3 x 3, los saques se realizan desde cualquier parte, detrás de la línea de fondo, y la net tiene una altura de 2.00 metro de alto.

De los diez años en adelante, el campo es ya un poco más amplio (6m x 12m) y juegan de 4 x 4, la net mide 2.10m de alto.

El balón

El balón es, ligeramente, más pequeño que el tradicional, esto con la finalidad que se adapte bien a sus manos, que son más pequeñas.

El juego

Durante el desarrollo del juego, luego de ser realizado el saque (no está permitido el saque tenis hasta después de los diez años), el equipo que recibe puede efectuar el toque con cualquier parte del cuerpo, al igual que el voleibol convencional, hay un máximo de tres.

El balón no puede ser tocado dos veces consecutivas por el mismo jugador.

El balón no debe caer al suelo en el propio campo, ni tocar ningún obstáculo ni caer al suelo fuera del campo de juego, después que algún jugador del equipo lo haya tocado.

Los jugadores no deben tocar la red, el balón en campo adversario, ni superar completamente la línea central que divide ambos campos.

En líneas generales, estas reglas, permiten que los jugadores tengan más contacto con el balón, y se involucren más en el juego. Por supuesto, cada reglamento se adapta a la competencia y, de acuerdo, al nivel de los jugadores.

 

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