De grande quiero ser como Ting Zhu

Campeona olímpica, subcampeona mundial y MVP de innumerables torneos, cualquiera diría que estamos hablando de una jugadora de larga trayectoria, retirada y consagrada, lo curioso es que solo nos referimos Ting Zhu, de tan solo 23 años y por cumplir 24 antes de que finalice el año.

Hablar de Ting Zhu es hablar, sin duda, de la mejor jugadora del mundo. Muchos podrán, o podremos, decir que no se puede hablar de mejores jugadoras en un deporte colectivo, o que es imposible quedarnos con solo una habiendo tantas buenas atletas, pero realmente si nos referimos a talento y número de logros, creo que estamos sin duda alguna ante una fuera de serie.

Una ‘fuera de serie’ existió en todas las generaciones, todos de chicos hemos visto a una de esas, pero son muy pocas las que se pueden alzar con los galardones que tiene Zhu, pues ni si quiera Gamova pudo cumplir el sueño de ser campeona olímpica, medalla que le fue esquiva hasta en tres ocasiones a pesar de tener un gran equipo con ella, quizá podamos nombrar a Mireya Luis, quien si lo ganó todo con Cuba y como atleta recorrió las mejores ligas del mundo alzándose con títulos más de una vez. ¿Será que en Zhu tenemos una nueva jugadora que apunta a eso?

Recuerdo verla jugar en el Mundial del 2013 en República Checa en la categoría juvenil, desde que vi a ese equipo, y en particular a Zhu, me di cuenta que estábamos ante algo diferente, de eso que no se ve todos los días. Una jugadora con sus características parece bendecida por los dioses y hace glorioso al entrenador que la dirige, aprendes de ella todos los días, y sus compañeras al verla desarrollan un compromiso con ella para ganarlo todo, y por qué digo con ella y no con el ‘equipo’, muy sencillo porque es de esas jugadoras que se vuelven el equipo.

Porque no importa dónde esté, cuáles sean las condiciones o cómo se encuentre físicamente, siempre sale a la cancha a matar, porque sabe que ha nacido para eso, es como si el destino estuviera empecinado en colocarla en ese lugar. Como si todos sus pasos siempre hubiese guiado hacia una cancha de voleibol, no se si es correcto aludir al ‘destino’ o a la ‘casualidad’ la realidad es que la tenemos aquí, está entre nosotros, nos maravilla con cada jugada, lamentamos con ella cada derrota y nos hacen un nudo en la garganta cada vez que pese algún dolor está en el campo con su equipo.

Mamá, de grande quiero ser como Ting Zhu ¿Cuántas niñas dirán eso? y más aún, quisiera saber que responde ella cuando una niña se lo dice.

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